Trend Alert: Limosneras

Últimamente vamos viendo diseños de bolsos cada vez más locos: con forma de  cajas de alimentos/bebidas (gracias a Chanel y Jeremy Scott), de emoticonos, conchas, animales, corazones y una largo etcétera. Sin embargo, a la hora de elegir uno para salir de fiesta o a una ocasión más especial, la mayoría recurrimos a los bolsos de mano o clutches. Y dentro de estos, o bien los tipo sobres o los de caja rígidos. Aunque son ideales y soy partidaria de tener al menos uno que te salve en cualquiera de estas situaciones, ya empiezo a cansarme un poco de ver siempre los mismos y a todo el mundo con ellos.

Si opináis como yo o si queréis simplemente conocer otra alternativa, este es vuestro post :) Seguid leyendooo.



Bueno, pues el tipo de bolso que hoy os traigo, y tal y como habréis leído en el título, no es ni más ni menos que la limosnera.

Quizás a las de las generaciones más nuevas ni os suene esto. Pero estos bolsos tienen más años que la tós, y este otoño-invierno han sido varios los diseñadores que han apostado por sacarlos de nuevo. Eso sí, bastante más modernizados. 

Antes de lanzarnos en ver algunos de los que podemos encontrar en tiendas, vamos a ver un poquito de su historia.

Estos bolsos surgieron a finales del siglo XVIII, principios del XIX. Tienen forma de saquitos pequeños, que suelen estar cerrados por arriba con un cordón y éste te sirve al mismo tiempo de asa para llevarlo colgado del brazo, de la mano o enganchado al cinturón. Su nombre viene por la similitud a las bolsas que se usaban anteriormente para guardar las "limosnas".

Cada vez se hicieron más populares y se recreaban en distintos materiales, desde terciopelo a seda, con bordados y adornos que atraían el foco de atención de la vestimenta.


Seguro que muchas habréis tenido uno. Yo sin ir más lejos tuve uno de terciopelo en un turquesa oscuro de Accesorize, que me regaló mi madre para la primera o segunda vez que salí en nochevieja con mis amigas. Es más, seguramente para cualquier disfraz incluso, vuestras madres o abuelas os habrán hecho uno, pues es muy fácil y son muy prácticos.

Luego, con la llegada de otros bolsos de fiesta, ya en raso tipo baguette (¡los 2000, que daño hicieron!) y con los que describía al principio, las limosneras quedaron a un lado y se veían fuera de moda.

Y aquí estamos de nuevo con ellas. Es el ciclo sin fin, que cantarían en el Rey León.





¿Qué os parecen? Creo que con estos nuevos modelos rediseñados se merecen más que una oportunidad. Y nos vienen que ni pintados para conseguir un punto diferente estas navidades.

Besos.

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