Mi graduación

Hola chicas, ¿Qué tal ese fin de semana? El mío bastante tranquilo y aproveché para preparar el post de hoy, que tenía muchas ganas de hacerlo ya. Un post donde, no sólo contaros que llevé el día de mi graduación, sino lo que para mí ha significado. 


Voy a empezar hablando sobre el tema "vestido", porque para eso esto es un blog de moda, y porque sé que una vez que me líe a escribir sobre estos cuatro años no voy a parar.

Tuve muchísimas dudas sobre qué ponerme. Al principio pensé en una combinación de palazzos y blusa, o mejor aun, un mono. Pero luego me dije a mí misma, "es el día de tu graduación y te vas a coger un cebollón que no es normal ¿de verdad quieres acabar medio en pelotas cada vez que necesites ir al baño?" Respuesta: un NO rotundo. Así que dije, bueno pues para qué complicarse tanto, lo mejor es un vestido ¿pero de qué tipo?

No me apetecían nada ni largos ni cortos, así que midi que además es muy trendy ahora. Y a todo eso le quería dar "el toque", que se resumía en intentar crear un estilo años 50 o 60 (mis favoritos en cuanto a moda, estaba claro). Pues dicho y hecho.

Cuando fui a ver las telas con mi madre (que es quien me lo ha hecho), el último color que se me iba a pasar por la cabeza era el rosa. Y menos aún, ESTE rosa, entre tono chicle o, como decían mis amigas, "rosa Barbie".

A los pies mis tacones azules con print corbatero de Zara (que estrenaba ese día, a pesar de ser de las rebajas de... ¿hace un año? "pa' matarme", lo sé, y todo para acabar con las converse a las tantas...).

El clutch metalizado en plata viejo lo compré días antes en una tiendecita de Antequera (Claro de Luna) que os recomiendo que visitéis si podéis, porque además de los diseños tan bonitos que hacen para niña y mujer, la dueña es un encanto de chica.

La gargantilla de Swarovski es un antiguo regalos de mis abuelos y el pelo lo llevaba recogido hacia atrás con un par de pasadores en plateado y rosa de Bijou Brigitte.


Y ahora sí que me voy a enrollar. Porque es lo que pega. Porque es lo que me apetece.

Lo primero es lo primero, y es que agradezco a mi yo del pasado el haber tomado la decisión de elegir estudiar Magisterio en Antequera como primera opción, y se lo recomiendo también a quienes quieran hacer esta carrera. Eso sí, me remito únicamente a a la facultad y a la formación que te dan.

Aun recuerdo la ilusión y los nervios del primer día cuando llegué a aquel centro. En mi cabeza imaginaba música clásica al entrar (también recuerdo a mi hermano "picándome" con eso jaja), aunque no era muy difícil imaginarla, porque efectivamente, cada mañana a primera hora puedes oír un hilo musical que hace de esta facultad un lugar tranquilo y apacible.

Recuerdo nuestras caras inquietas ante el acto de apertura del primer curso y lo "inocentes" que éramos, y cómo poco a poco íbamos viendo esas mismas caras en los alumnos que llegaban detrás.  

A esos compis que se marcharon y que aun los recuerdo a pesar de no mantener ya el contacto, a los que hemos continuado juntos hasta el final, a los muchos que seguramente ya no nos volvamos a ver y a las poquitas que tenemos que hacer el esfuerzo por no perdernos. Que no se diga que las penas y alegrías, los enfados y llantos, las risas y bromas escondidas queden en balde.


Esos días de estudiar hasta las tantas los dos primeros años, que luego le vas cogiendo el royo y aprendes a ahorrar energía; de hacer mil trabajos en equipo bajo la mesa-camilla o con la estufa y las mantas hasta el cogote, de preparar exposiciones... Eso sí, sin dejar de lado los miércoles de #magisterioparty, que también hay que salir y para todo hay tiempo.

Mi primer año en la residencia y los tres posteriores en pisos compartidos, donde debo hacer especial mención a mis compañeras de este último cuatrimestre, y a alguna loquilla más. Porque las cuatro sabemos que deberíamos haber estado juntas desde el inicio y prueba de ello es que este último cuatrimestre ha pasado en un abrir y cerrar de ojos.


Por esos momentos de Skype en los que le exponía al churri los temas que tenía que prepararme, que como quien dice se ha sacado también el título. Gracias, de veras, por la paciencia que me has tenido en más de una ocasión, porque no ha sido fácil lidiar con alguien que se exalta por todo, sea bueno o malo. Gracias por cada consejo que me has dado (aunque me han costado llevarlos a la práctica :B). Te quiero. 


A mis profesores, a los que aplaudo por el compromiso que establecieron con cada uno de nosotros desde el primer día. Personalmente me han ayudado tanto en lo académico como en lo personal de forma directa e indirecta, abriéndome los ojos ante otros modos de concebir la educación y el mundo. Y junto a ellos no olvidar al personal no docente. Todos han hecho que esta facultad se haya llegado a convertir en mi segunda hogar, pues así es como lo siento.


Y si es por aplaudir, que no se quede atrás nuestro queridísimo J.A. que ha sido el mejor delegado que una clase pueda tener durante los cuatro años de carrera. Una persona capaz de ayudar a todos quienes le hemos pedido ayuda alguna vez, e incluso adelantándose a nuestras necesidades sin pedir nunca nada a cambio. Y todo eso sin descuidar ni su trabajo ni a su familia.


Y ya no aplaudo, sino brindo, doy las gracias y nunca podré estar más agradecida que a mis padres. Si no hubiese sido por ellos y el gran esfuerzo que han hecho, no estaría ahora mismo escribiendo estas líneas. Gracias por haber confiado en mi. Gracias por sentiros orgullosos de mi. Gracias por haberme dado esta oportunidad de continuar mis estudios y mi formación. Por aguantarme en esos días en los que no me aguantaba ni yo por los nervios que me han acompañado hasta el final. Os amo con locura y nunca podré hacer nada suficiente para expresaros lo feliz que me siento por haber podido dar este paso.


Finalmente, muchas gracias a todos vosotros. A ti en particular que me lees y comentas. Este blog lo inicié durante el primer año de la carrera y para mí ha sido un gran medio de evasión, aprendizaje, disfrute y desahogo durante todo este tiempo. Y espero que dure mucho más.

Y por fin llegó la graduación. Con los mismos nervios que el primer día de facultad. Con muchos sentimientos encontrados, porque, por un lado me apetece ya desplegar las alas y entrar en el mundo laboral, pero por otro sé que voy a echar muchísimo de menos mi vida de universitaria.

Se termina una etapa, como tantas otras que ya he pasado, para dar comienzo a una nueva que aun no sé bien que me aguarda. Sólo puedo continuar estableciendo mis metas y trabajar duro por ellas, como hasta ahora. ¡Muchas gracias y os deseo un muy buen comienzo de la semana! ¡Besos a todos!


Comentarios

  1. Gracias a ti, Macarena. Ha sido un honor y un orgullo tenerte en clase, desde el primer día. Un beso fuerte, muñeca, ya sabes donde tienes tu casa!. Hasta siempre.

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    Respuestas
    1. Ay qué ilusión me hace que me escribas Cati! Gracias por tus palabras, un beso enorme :)

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  2. Respuestas
    1. Thank you! It was fun, my friends said me I looked like a little princess

      Xx,
      Macarena

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