Pon un chico sexy en tu vida

Ya sabéis que a veces suelo escribir algo, relacionado con la moda o no, sobre mis pensamientos. No sé por qué, pero hace un rato escribí un tweet con lo que para mí es un tío sexy. Lo cual me hace gracia porque pensándolo bien, para mí una mujer puede ser sexy (que no estarlo), en muchísimas ocasiones y no necesariamente vinculándolo a su ropa… Por lo que un hombre debería tener mi mismo criterio en este tema. 

Así que, hasta he dejado de un lado mis quehaceres (todo esto ha sido mientras estaba planchando) y me he puesto a reflexionar y a escribir todo lo que se me iba pasando por la cabeza para luego darle algo de forma. Así que allá va. Da igual que seas chico o chica y que tengas 17, 30 ó 68 años. Esto es lo que siento en cualquier caso.




Creo que muchas veces en las parejas, por habernos acostumbrado el uno al otro, damos muchas cosas por hecho y ya no nos fijamos en esos pequeños detalles que hicieron que en un principio nos fijásemos en el otro. Y no están de más recordárselo a uno mismo para mantener la chispa y recordárselo a tu pareja para que sepa que sigue siendo quien te conquistó en un principio.

Yo siempre he sido la “tonta de” las barbas, los pelos largos, las rastas, y el rollo músico, lo confieso… Y gracias a eso me fijé en mi chico. Uis sí, soy muy superficial… Venga hombre, es en lo primero que nos fijamos todos ¡el físico! Luego ya se verá si merece la pena o no.

Porque son esos “detalles” del día a día (sí, los que ahora parecen pasar desapercibidos después de tantos años) los que en su momento no hacías nada más que recordar y revivir una y otra vez en tu habitación deseando poder volver a ver a esa persona.

Vas creando una ilusión, unas expectativas, una relación, y de pronto, sin saber cómo, el “amor” te ha dado fuerte con un bate de béisbol en la cabeza y te gusta ese dolor que te nubla la vista y haces que estés en las nubes.

Gestos que no son más especiales que los de cualquier otra persona… ¡pero sí que lo son porque estás enamorado y chocheando!! Ay amiguito que ya has caído en sus redes!! Esa sonrisilla de picarón, un abrazo tímido que pide a gritos algo más salvaje, cuando cuida a (pon aquí el nombre de algún niño), dormir juntos por primera vez,  ver cómo se afeita, daros una duchita, que te prepare un super plato (generalmente pasta…) o hasta verlo jugar con su mascota si tiene…

En fin, todas esas cosas que solo hacen falta volverles a prestar atención para contemplarlo, al igual que necesitamos tiempo para disfrutar de la belleza que la naturaleza nos da cada día y de la cual pasamos de largo como si no estuviese ahí.

Y de repente llegan los primeros “te quiero”. Y todo parece maravilloso, y llega el primer año de vuestra relación. Que emoción, que bonito todo. Pero es aquí donde realmente os empezáis a conocer en serio. Habláis de vuestras inquietudes y miedos, de vuestros sueños, de posturas e ideales que teníais ante la vida, y que pueden coincidir con los de la otra persona. O no.

Entonces empiezan las primeras discusiones. Por gilipolleces en el 90% de los casos. Os lo puedo asegurar. Y de repente parece que toda esa magia de cuento de hadas haya desaparecido. Y aquí es donde casi todos solemos cagarla. Porque tomamos el camino fácil y decidimos dejarlo estar y a otra cosa mariposa, que ya encontraré a alguien mejor. 

¡¡¡MEEEGGG!!! ¡¡¡EEERROR!!! 

Seguramente conozcas a mucha más gente, incluso gente que en un momento puede parecerte más interesante que lo que tenías/tienes al lado. Pero, en serio ¿no crees que merece la pena recabar más en ese ser que un día decidió darlo todo por ti? (aunque a veces no lo creas y tengas ganas de matarlo, pesé al amor que sientas).

Os puedo asegurar que he pasado por todas esas fases antes de mi pareja actual, y con él ahora también. Hemos pasado por muchas cosas que nos gustaría que no hubiesen ocurrido, hayan sido chorradas o cosas más serias. La diferencia radica en querer seguir luchando por la relación.

Cuando lo pienso bien, y no en un segundo llevada por el enfado o frustración (que suelen tener un origen personal y no es culpa de mi pareja) son muchas más las cosas buenas que tenemos tanto como individuos como en pareja. Y conozco perfectamente cuales son nuestras cosas menos buenas, y que seguiremos discutiendo aunque hayan pasado 30 años, es lo que tiene la convivencia y el carácter, pero nos compensa esos diminutos momentos con todo lo demás que vivimos.

Las relaciones no son fáciles. Para mí esta es la clave del porqué hoy en día nadie se aguanta la más mínima y en la época de nuestros abuelos parece que todo se vivía muy diferente en este sentido. Es como los cuentos o películas románticas. Nos venden precisamente la fase de enamoramiento y ya está. ¿¿Pero qué ocurre después?!? Eso nadie lo muestra porque no parecería perfecto. Y es justo ahí cuando comienza realmente el AMOR.

Cuando ya conoces a la persona y solo queda trabajar en ello desde el respeto y la confianza y procurando mejorar cada día juntos, construyendo proyectos en común y animando al otro a crear los suyos propios.

Y lo más importante es, que vuestra relación es VUESTRA. No tenéis que dar explicaciones a nadie, ni familiares ni amigos, de lo que hacéis o no hacéis o dejáis de hacer, porque solo vosotros os conocéis lo suficiente como para saber porque actuáis de una forma y no de otra.

Y todo esto hace que tu pareja sea sexy de por sí. Así que hoy cuando lo o la veas, en serio, párate a mirar con detenimiento todo eso que te conquistó y verás que sorpresa más buena te vas a llevar  ;)

¡Feliz viernes a todos!

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